jueves, 21 de febrero de 2013

Los aprendizajes motores

en el medio natural


Material destinado a supervisores, equipos de conducción y profesores

de Educación Física

Los aprendizajes motores en el medio natural


Introducción

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La Educación Física orienta su tarea formativa al desarrollo de las potencialidades

de niños, púberes y adolescentes, al incidir en la constitución de la corporeidad y motricidad

y en la conquista de su disponibilidad corporal y motriz, contribuyendo así a su

formación integral y a su integración a los contextos en los cuales se desarrolla.

Al referirse a la corporeidad, Ana Rey Cao y Eugenia Trigo Aza (2000) afirman:


Mientras que el animal se agota en su ser corporal, el hombre lo excede o lo supera...

porque él no es solamente cuerpo, no sólo vive como cuerpo, sino que también se

experimenta a sí mismo como cuerpo y vive su cuerpo como suyo; “conoce su cuerpo,

toma posturas frente a él, puede distanciarse de él: puede disponer de su corporeidad”

(Gruppe,1976: 42)

La persona se manifiesta a través y con su cuerpo, pero esas manifestaciones –emociones,

sentimientos, pensamientos– son parte de ese cuerpo (científicamente ya se


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Con motivo de la puesta en funcionamiento de las escuelas con Jornada Extendida,

la Dirección de Educación Física produjo en 2004 el documento técnico “Los

aprendizajes motores en el medio natural en las escuelas con Jornada Extendida”.

Sobre la base de aquel material se elabora en esta oportunidad una nueva versión que

incorpora los cambios en las propuestas curriculares y a través del cual se procura su

difusión a otros docentes de la Jurisdicción.


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ha encontrado la localización cerebral de los sentimientos, Damasio, 1995). Hablar

del cuerpo en toda su amplitud es trascender del sistema orgánico, para entender y

comprender al propio “humanes”. El ser posee un cuerpo, pero no es un cuerpo exclusivamente

objetual, es un cuerpo que vive, que es expresión. El ser humano ya no sólo

“posee” un cuerpo (que sólo hace) sino que su existencia es corporeidad, y la corporeidad

de la existencia humana implica HACER, SABER, PENSAR, SENTIR, COMUNICAR

y QUERER.


Se concibe a los aprendizajes motores desde una concepción amplia de motricidad,

entendida como la totalidad de los procesos y funciones del ser humano y la regulación

psíquica que tiene por consecuencia el movimiento. Este último es el componente externo

de la actividad humana que se manifiesta como cambio de lugar o posición de la

masa corporal del sujeto o de sus partes, en interacción con fuerzas mecánicas del medio

(Meinel, 1971). Por consiguiente, la motricidad comprende los procesos neurocibernéticos,

así como los contenidos de conciencia y los factores subjetivos del ser humano, no

visibles desde el exterior, pero cuya presencia es imprescindible para que el movimiento

sea posible. Por su parte, el movimiento es sólo el aspecto visible de esa totalidad de

procesos, su resultante multidimensional. Es a través de ambos que el sujeto intenta

adaptarse al medio resolviendo las situaciones que se le presentan.

La disponibilidad corporal y motriz es síntesis de la constitución de sí mismo y de las

competencias alcanzadas para interactuar con el medio natural y social (DGCyE, 1997).

En este sentido, el aprendizaje de los saberes específicos para la construcción permanente

de la corporeidad y la motricidad, en situaciones significativas, favorece el desarrollo

personal y social (Rey Cao y Trigo Aza, 2001).

Esta construcción de la propia corporeidad es ecológica, porque lleva en sí misma la

búsqueda del equilibrio interior –orgánico, emocional, racional-, en relación con otra

instancia ecológica que trasciende al sujeto: la integración armónica con su ambiente,

en este caso natural, del que es parte constitutiva como ser vivo.

A partir de este documento, se pretende profundizar en los aportes formativos que la

Educación Física puede ofrecer a través de experiencias motrices en ambientes naturales,

para producir el encuentro consigo mismo, con los otros y con el medio, desde la perspectiva

anteriormente explicitada.


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Los aprendizajes motores en el medio natural


Revisando algunas concepciones


Tradicionalmente, los contenidos de Educación Física relacionados con el medio

natural se agruparon bajo la denominación “Vida en la naturaleza”. Además, este ha

sido uno de los bloques del capítulo Educación Física que formó parte de los contenidos

básicos comunes (CBC), propuestos por la Ley Federal de Educación 24195/93. Esto se

debe a que los saberes motores adquiridos en contacto con la naturaleza son considerados

como contenidos socialmente significativos. Por otra parte, también los docentes

del área Educación Física han hecho habitual el uso de la denominación “Vida en la

naturaleza” en su desempeño profesional.

No obstante, al decidir la organización de los diseños curriculares de Educación Física

para los niveles inicial, primario y secundario la provincia de Buenos Aires elige hacerlo

de acuerdo con un criterio psicopedagógico a partir del cual se pasa de una lógica disciplinar

donde el centro del proceso de enseñanza lo ocupa el contenido, en este caso

“la naturaleza” y las oportunidades que brinda para el desarrollo motor, a otra forma de

organización según la cual el alumno/a es el centro de dicho proceso. Por consiguiente,

en esta jurisdicción se ha utilizado la denominación “Corporeidad y motricidad en relación

con el ambiente” para mencionar al eje en torno al cual se organizan los contenidos

relacionados con los aprendizajes en el medio natural.

La vida en espacios naturales poco habituales, donde los hechos y situaciones cotidianas

son diferentes, ofrece experiencias incentivadoras en las que los alumnos/as viven, trabajan,

se recrean y aprenden juntos de manera distinta. El acercamiento a la naturaleza

por medio de experiencias como las caminatas, excursiones, pernoctes y campamentos

tienden al disfrute de la misma. Los desafíos motores que en ella se presentan, junto con

el reconocimiento de sus peculiaridades, abren un abanico de experiencias y percepciones

de alta significatividad.

Estas experiencias en el medio natural, promovidas desde la Educación Física, deben

ajustarse o adecuarse a las sugerencias y orientaciones para la enseñanza y la evaluación

que se proponen en las propuestas curriculares jurisdiccionales. Por esta razón, si bien

en la Jurisdicción se ha previsto un eje específico para abordar los contenidos que ponen

el acento en la relación de los alumnos/as con el ambiente, si se pretende contribuir a la

formación integral de los sujetos también deben considerarse los otros ejes y sus contenidos.

Además, vale tener en cuenta que dado el carácter complejo e integral que suelen

tener los proyectos que promueven los aprendizajes en el medio natural, resulta pertinente

que en su elaboración participe la totalidad del equipo directivo y docente de la

institución, promoviéndose la articulación que pueda acordarse con las otras materias.


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En relación al eje “Corporeidad y motricidad en relación con el ambiente” resulta conveniente

recordar que su tratamiento puede abordarse desde dos puntos de vista, uno de

carácter general y otro más específico.

Desde un punto de vista general, se denomina ambiente al entorno que rodea al sujeto

y en el cual pone en juego su cuerpo y su motricidad. En este entorno se incluyen los

lugares, espacios, objetos y personas que en él pueden hallarse. Por ejemplo, forman

parte del ambiente el patio de la escuela, el arenero, la canchita o el gimnasio en que se

desarrolla la clase de Educación Física.

Desde un punto de vista más específico, se plantea el acercamiento al ambiente o entorno

natural como ámbito indispensable para favorecer la apropiación de saberes y

valores que permiten la vida al aire libre. Mediante actividades ludomotrices en la naturaleza,

enmarcadas en experiencias de distinta duración –caminatas, grandes juegos,

ecojuegos, actividades propias de los espacios naturales, excursiones, etc.–, se brinda a

los alumnos/as la oportunidad de desarrollar sus habilidades de desempeño y relación

con los otros y con el entorno. A partir de las mismas, pueden elaborarse, aplicarse y

aceptarse normas de respeto, cuidado y preservación del medioambiente, de seguridad

y cuidado de sí mismo y de los otros (DGCyE, 1999).

La vida en ámbitos naturales es un medio indispensable para la consideración y tratamiento

de contenidos relacionados con la educación ecológica y ambiental. Además, se

da la ocasión para el despliegue de juegos y actividades propias de la vida al aire libre,

de gran riqueza en cuanto comprometen diferentes capacidades y habilidades motrices

(DGCyE, 1999).

Respecto de la educación ecológica y ambiental, y su aporte formativo a los alumnos,

pueden considerarse dos situaciones:

– la posibilidad de alcanzar un nuevo conocimiento de sí mismo, en el encuentro resignificado

con los elementos de la naturaleza de la que forma parte como ser vivo,

entendiendo el concepto de ecología con referencia a su propia corporeidad.

– el posicionamiento ante la naturaleza, para, al decir de Contreras Jordán (1998),

“defender, proteger, conservar y mejorar el medioambiente y la calidad de vida

dentro de él”.

Desde esta perspectiva, se hace necesario propiciar que los alumnos/as aprendan a relacionarse

con el medio, a respetarlo, cuidarlo, preservarlo y construir respuestas colectivas


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Los aprendizajes motores en el medio natural


y participativas a los problemas ambientales del contexto en el que están inmersos, y de

otros tal vez no tan próximos o habituales. Esto requiere que los alumnos/as logren:

• observar y escuchar el ambiente en forma espontánea y libre;

• disfrutar del entorno haciéndolo compatible con su conservación y manteniendo

un equilibrio entre sus usos individual y colectivo;

• adquirir una profunda sensibilidad y respeto por el ambiente y desarrollar una

actitud de responsabilidad hacia su protección y mejora (Contreras Jordan,

1998);

• comprender su entidad humana en interdependencia con el universo que condiciona

su posibilidad de existencia y desarrollo;

• interpretar la ecología desde la experiencia sensible de relación con los elementos

bióticos y abióticos de los distintos sistemas ecológicos, incluyendo en ellos

a su propio organismo.

A través de los contenidos específicos propuestos en los Diseños Curriculares Jurisdiccionales,

la Educación Física puede contribuir con los logros que en referencia a la educación ambiental

se proponen en los párrafos precedentes. Pero parece una obviedad afirmar que los

aportes formativos de esta área curricular no se agotan allí.

La Educación Física desarrolla su acción pedagógica, integral y sistemática incidiendo en

la constitución de la corporeidad y motricidad, siendo el medio natural un escenario peculiar

que brinda valiosas oportunidades para el desarrollo corporal y motor del sujeto,

en equilibrio armónico con un medio paradójicamente inhabitual.

En pos de promover este equilibrio, se hace necesario propiciar en los alumnos/as la

constitución de una conciencia ecológica que les permita comprender la importancia de

su compromiso personal en el cuidado del ambiente, del cual forma parte en tanto que

lo observa, contempla, disfruta, conoce, comprende, valora y preserva.

Convivir en el medio natural constituye para los alumnos/as un derecho, pero también

supone la obligación de observar un uso racional y armónico de la naturaleza, lo cual

implica el deber de cuidarla. La articulación con otras áreas curriculares contribuirá a la

toma de conciencia en relación con estos derechos y obligaciones.


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Para el desarrollo de su tarea formativa en el medio natural la Educación Física articula

con variados aportes, entre ellos los de la educación ambiental y los de la ecología, explicitados

en párrafos anteriores, así como también la enseñanza para la comprensión y

la didáctica de lo grupal.


Enseñar saberes corporales y motrices en relación al ambiente

tomando en cuenta la comprensión


Desde una enseñanza de la Educación Física basada en la comprensión

2, se aspira a que

los alumnos/as alcancen a entender el por qué y el para qué de su hacer corporal y motor

en el medio natural, además del cómo y del cuándo, dimensiones más habitualmente

abordadas por los docentes. Por consiguiente, se pretende que el alumno/a vaya alcanzando

una comprensión genuina sobre los procesos, funciones y acciones a través de los

cuales se constituye su corporeidad y motricidad al relacionarse con el medio natural.

Con esta modalidad de intervención, que busca favorecer la comprensión, se espera que

el alumno/a tenga acceso a nuevas sensaciones que enriquezcan su propia percepción,

la percepción de los otros y del entorno natural, y que al elaborar esa información y la

vivencia de nuevas o habituales habilidades motrices –pero ejecutadas reflexivamente– le

permitan tomar conciencia de la necesidad de vincularse con el medio de manera racional

y afectiva. La intención es que el alumno/a llegue a comprender que al igual que “se

es cuerpo, se es parte del medio natural” (DGCyE, 1999); de modo tal que todo lo que

incida beneficiosa o perjudicialmente sobre la naturaleza lo hará también sobre él.

Para hacer posibles los aprendizajes en el medio natural basados en la comprensión, que

además del desarrollo de la corporeidad y la motricidad propicien su protección, cuidado

y defensa, será necesario que el docente proponga la fundamentación y reflexión permanente

sobre el hacer, el saber, el sentir, el valorar y el relacionarse, con los otros, con

el medio y consigo mismo.


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Entendemos por comprensión un estado de capacidad que va más allá de la posesión

de información, o de un modelo mental o imagen. Comprender algo implica ser

capaz de hacer cosas con ese conocimiento, ir más allá de él. Lograr un aprendizaje

comprensivo de la Educación Física supone, por parte del alumno, desarrollar

competencias que le permitan conocer y operar con los contenidos de los que se

va apropiando en las clases, de modo tal que los saberes específicos de este espacio

trasciendan la dimensión de lo procedimental y lo vivencial, del hacer por el hacer

mismo sin fundamentación o justificación de su importancia (DGCyE, 2004).


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Los aprendizajes motores en el medio natural


Consideraciones didácticas


De acuerdo a cómo se planteen las actividades en el medio natural, se puede

favorecer el aprendizaje de habilidades motrices específicas, la participación en juegos y

actividades distintas a las habituales, la convivencia en un hábitat particular como es el

campamento, la asunción de valores y actitudes solidarias, entre otros contenidos.

Caminatas o excursiones con distintos objetivos, juegos sensoriales utilizando los elementos

naturales, actividades de orientación y desplazamiento por diferentes terrenos –

todas ellas propias de la educación física e integradas con contenidos de otras áreas para

ampliar el conocimiento sobre ecología y ambiente–, además de las tareas comunitarias

para la vida cotidiana y el acondicionamiento del lugar de acampe, pueden despertar el

disfrute y el placer de los alumnos/as, de tal manera que continúen realizándolas más

allá del período de obligatoriedad escolar.

Para que esto sea posible, es conveniente tener en cuenta las siguientes consideraciones:

• Proponer actividades que contribuyan a que los alumnos/as desarrollen o

fortalezcan su relación con el medio, lo conozcan y experimenten en él sus

posibilidades de acción corporal y motriz, porque nadie cuida lo desconocido

o aquello que no sabe cómo manejar.

• Diseñar proyectos y diferentes actividades.

- Desde un enfoque globalizador de la enseñanza y del aprendizaje, a través del

cual se supere la frecuente fragmentación de los contenidos o la enseñanza

reducida a algunas de las dimensiones de los mismos.

- A partir de la consideración de los intereses, saberes y experiencias motrices

que los alumnos/as ya poseen en relación en el medio natural, para que las

propuestas de enseñanza estén cerca de la zona de desarrollo próximo. Sería

conveniente evitar actividades en la naturaleza que por falta de experiencias

previas se constituyan en desafíos por encima de las posibilidades reales de

los alumnos/as.

- Dando participación activa a los alumnos/as en la selección, diseño, organización,

puesta en marcha y evaluación de las actividades, así como también en

la formulación de las metas y los acuerdos en torno al encuadre didáctico que

requiere toda tarea en el medio natural, dada su especificidad.


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- En las que el docente asuma un rol como facilitador, mediador, guía y orientador

de los procesos de aprendizaje motores en el medio natural.

• Promover el protagonismo activo de los alumnos/as en todos los momentos de

la enseñanza y del aprendizaje, desde una didáctica de lo grupal.

Las actividades en el medio natural brindan valiosas oportunidades para la apropiación

de valores como la convivencia democrática (fuera del entorno familiar y escolar), la

cooperación, la solidaridad, el respeto por los otros y por la naturaleza, el uso creativo

del tiempo libre, entre otros, con los que se contribuye a la construcción de la ciudadanía.

Pero la promoción de estos valores sólo será posible si durante las actividades en el

medio natural el docente favorece aprendizajes grupales, lo que implica intervenciones

planteadas en el marco de una didáctica de lo grupal.

Siguiendo a Marta Souto de Asch (1987), el aprendizaje grupal puede definirse como

“un proceso de cambio conjunto, en el que el aprendizaje individual es una resultante

del interjuego dinámico de los miembros, la tarea, las técnicas, los contenidos, etc. Tiene

lugar por la interacción, por la mediación del grupo y de cada miembro para el resto, por

la comunicación intra-grupal...”.

En este sentido, sería conveniente que el profesor de Educación Física tome en cuenta la

grupalidad, entendida como la potencialidad de ser grupo. Como sostiene esta autora

(1993):


Todo conjunto o encuentro entre personas tiene la posibilidad de ser grupo, está ubicado

en una dimensión potencial de grupalidad y la transita. Los sujetos (docente-coordinador,

alumnos-miembros) podrán tener mayor o menor conciencia de esta cualidad

potencial y podrán favorecerla u obstruirla de distintas maneras.


De este modo, pueden observarse marcadas diferencias en las situaciones de enseñanza

y aprendizaje en el medio natural. Desde aquellas en las que se proponen actividades

para realizar en forma individual o de conjunto hasta aquellas en las que “lo grupal se

constituye en preocupación compartida y se lo construye desde los procesos de interacción

en redes de identificaciones mutuas, en entrelazamientos sociales, en producciones

colectivas” (Souto de Asch, 1993).

Adquiere relevancia pensar de qué modo el profesor colabora con sus alumnos/as para

que se conformen en grupos de aprendizaje. ¿Cómo ayudar a los alumnos/as a superar

los meros agrupamientos o series para conformarse en grupos, entendidos como “con

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Los aprendizajes motores en el medio natural


figuraciones con implicación socio-afectiva, compromiso en la tarea y en la finalidad

común y grados altos de cohesión e integración”? (Souto de Asch, 1993).

Para ello, es necesario propiciar la comprensión acerca de cómo tienen lugar las interacciones:

¿Qué actitudes se asumen? ¿Cómo colaboran o no estas actitudes para el logro

de una convivencia democrática? ¿Qué valores se ponen en juego?

Las experiencias que desde la Educación Física puedan promoverse para aprender a

constituirse en grupos de aprendizaje, a identificar problemas, a proponer soluciones, a

autoevaluarse, cooperar con los compañeros, participar de las decisiones que se toman,

comprometerse con lo acordado, entre otras acciones posibles, constituyen saberes relevantes

que podrán ser transferidos a sus futuros desempeños en otros grupos, como

los laborales y profesionales.

• Tratar las situaciones conflictivas para convertirlas en temas de reflexión que

ayuden a los alumnos/as a conformarse como grupo.

• Construir y consensuar acuerdos para la preparación y funcionamiento de diversas

actividades, entre ellas el campamento, en el marco de tareas orientadas

a propiciar la cooperación, la independencia y la autogestión.

En el caso de una experiencia campamentil, por ejemplo, que comprendan cuáles son las

tareas organizativas previas, cómo orientarse en el medio natural, siguiendo qué principios;

cómo armar una carpa, qué debe tenerse en cuenta y qué significa dormir bajo

el mismo “techo”; qué sentido tiene compartir un fogón, cómo se prepara, cuáles son

los recaudos necesarios para el cuidado del medio, qué significa convivir en este medio;

cómo distribuir las tareas, cómo realizar los acuerdos, cómo resolver los problemas que

se susciten, cuáles son las relaciones espaciales entre el lugar del campamento y otros

próximos, cuáles son las peculiaridades del medio físico y social en el que se levanta el

campamento y aledaños, cómo aprender a relacionarse con el medio y no sólo hacer uso

o abuso de él, y tantas otras cuestiones que convierten el vivir en la naturaleza en una

experiencia singular e inolvidable.

• Incentivar el aprendizaje comprensivo, favoreciendo que los alumnos/as asignen

sentido y significado a sus experiencias.

A modo de ejemplo, puede resultar valioso el uso de textos escritos, elaborados por el

docente o seleccionados de diferentes libros, que inviten a los alumnos/as a construir

un marco conceptual y propicien la generación de espacios de reflexión sobre la manera

de vincularse con el medio y con los otros. Esto puede realizarse de manera previa al


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inicio de la actividad, o en cualquier momento pertinente, sin olvidar que la reflexión

que acompaña la evaluación al finalizar las actividades en el medio natural es esencial

para el logro de las intencionalidades pedagógicas hasta aquí enunciadas. No obstante,

es oportuno señalar que la incorporación de los textos, su análisis y aplicación, así como

también de las instancias de reflexión, deberían ser implementadas de modo tal que no

se diluya la esencia de las acciones corporales y motrices.

• Promover el desarrollo creciente de la autonomía, la ideación de propuestas de

actividades y la capacidad de consensuar procedimientos para solucionar los

problemas que se presenten.

Si se trata de favorecer la convivencia en el medio natural, Susana Gamboa (2003) propone:

- auspiciar conductas autónomas

- responsabilizándose cada uno de sus decisiones

- actuando según pautas que se consensúan y construyen con el otro

- reflexionando sobre las problemáticas en equipo.

• Reconocer la relevancia de las actividades al aire libre, la importancia de la convivencia

con otros compañeros en la misma carpa o la aventura que significa

conocer lugares que en algunos casos difícilmente conocerían de otra manera,

juegan un papel importante para ampliar los conocimientos de otros medios

naturales y sociales.

• Propiciar que así como la enseñanza de las habilidades en los juegos deportivos

se propone para resolver situaciones problema, del mismo modo, la enseñanza

de las diversas técnicas campamentiles (fuegos, cabuyería, cocina rústica, utilización

de herramientas, armado de carpas, etc.) adquiera sentido al permitir

una relación más confortable con el medio natural.

• Revisar las prácticas “rituales” campamentiles: tipos de fogón, preparación de

sketchs, organización de la dinámica cotidiana, guardias nocturnas, etc.

• Recuperar y ampliar la propuesta de actividades en la naturaleza. Por ejemplo,

a partir de juegos diurnos, juegos nocturnos, uso de la brújula, descubrimientos,

actividades ecológicas, caminatas, descubrimiento del cielo, sus constela

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Los aprendizajes motores en el medio natural


ciones y leyendas, trabajo comunitario, cancionero, estudio del medio, veladas

y fogones, atención a medidas de seguridad, entre otras alternativas.

Sería conveniente que los juegos ocupen un tiempo importante en la planificación participativa

del campamento. En este caso, ¿qué consignas plantea el docente? ¿Se promueve

la cooperación o se propone a los alumnos/as transitar por diferentes situaciones

competitivas (quién acomoda mejor la carpa, quién suma más puntos por los adornos o

la mejor portada de la carpa, quién termina antes de realizar equis tarea...) reduciendo

todas las interacciones posibles a la lógica de ganar y perder?

Posiblemente, muchas de estas situaciones poco ayuden a los alumnos/as a convivir, por

lo que se considera relevante revisar las concepciones sobre el juego y su aplicación en

la Educación Física, con particular cuidado en estas instancias de contacto con la naturaleza

en forma grupal.

• Tomar en cuenta la imperiosa necesidad de realizar el reconocimiento del lugar

en forma previa y durante la realización de juegos y demás actividades a fin de

evitar riesgos. En este sentido, priorizar el respeto por las medidas de seguridad

personal y grupal, y por la preservación y cuidado del medio, deben ser preceptos

esenciales en las diferentes tareas y actividades que se realicen en contacto

con el medio natural.

Por consiguiente, en la medida en que se propicie una enseñanza basada en la comprensión,

y se incida favorablemente en la grupalidad, los alumnos/as estarán en mejores

condiciones de participar –en la medida de sus posibilidades– de la programación y

organización de las actividades en el ambiente y al aire libre con independencia, responsabilidad

y sentido social, contribuyendo a la preservación del medio natural.

En el caso del Programa de Jornada Extendida, el incremento de un módulo en el primer

año, dos en el segundo y dos en el tercero fortalece las oportunidades de que los

alumnos/as participen en experiencias en el medio natural, entre las que adquieren especial

relevancia las actividades campamentiles con una adecuada dosificación, temporalización

y contextualización en los diferentes espacios donde un campamento educativo

puede tener lugar. No obstante, gran parte de los contenidos de Educación Física relacionados

con el ambiente también pueden enseñarse a través de la vida en la ciudad, en

el barrio o realizando las distintas tareas que se pueden hacer en el aula, en el patio o en

espacios verdes, como componentes fundamentales para la formación de la conciencia

ecológica, la mejora de la relación consigo mismo, con el ambiente y con los otros.


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Los aprendizajes motores en el medio natural


Bibliografía


Contreras Jordán, Onofre,

Didáctica de la Educación Física, un enfoque constructivista.

Barcelona, Inde, 1998.

DGCyE, DEF,

Glosario para comprender los Documentos Curriculares de Educación Física.

La Plata, 1997.

DGCyE, DcyCE, Diseño Curricular de Educación Polimodal y TTP. Espacio Curricular

Educación Física. Consideraciones didácticas, 2004.

DGCyE, CGE, Diseño Curricular de la Provincia de Buenos Aires, 1999.

Gamboa, Susana,

Decubrir valores jugando. Buenos Aires, Bonum, 2003.

Meinel, Kart,

Didáctica del movimiento. Ensayo de una teoría del movimiento en el deporte

desde el punto de vista pedagógico.


Cuba, Orbe, 1971.

Rey Cao, Ana y Trigo Aza, Eugenia, “Motricidad… ¿quién eres?”, en

Apunts N° 59.

Generalit de Catalunya, Instituto Nacional d’Educación Física, enero-marzo de 2000.

Souto de Asch, Marta,

Hacia una didáctica de lo grupal. Buenos Aires, Miño y Dávila,

1993.

– – – –, “El grupo de aprendizaje como unidad de operación pedagógica”, en

Revista

Argentina de Educación


N° 8. Buenos Aires, 1987.

Provincia de Buenos Aires

Gobernador



Sr. Daniel Scioli


Director General de Cultura y Educación



Prof. Mario Oporto


Subsecretario de Educación



Lic. Daniel Belinche


Director de Educación Física



Lic. Alejandro Ricci


Director de Producción de Contenidos



Lic. Alejandro Mc Coubrey


Dirección de Educación Física

Torre Gubernamental 1 piso 11 / Calle 12 y 50 (1900) La Plata

Provincia de Buenos Aires / Tel. (0221) 429-5307 / 5308

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