DISPONIBILIDA CORPORAL-MOTRIZ: SU CONSTITUCIÓN
En la realidad del ser humano, existen como elementos constitutivos capacidades que están presentes desde el nacimiento. Tomando algunos autores occidentales o conceptos de la cultura oriental, podemos referirnos a lo significativo y valioso de los nueve meses de la vida intrauterina, en la conformación del ser humano adaptado.
En la propuesta que se desarrollará en este artículo, nos centraremos en pensar y posicionarnos en como el ser que se está conformando establece relaciones consigo mismo, con el medio afectivo que lo contiene y con el medio externo a él/ella (relaciones con el campo nocional, los objetos y las/os otras/os), estableciendo esquemas de acción y mentales que le van brindado la posibilidad de integrarse a este complejo espacio diferente, al medio particular en el cual se constituyo.
Indudablemente la motricidad[1] es la posibilidad de operar, desde la corporeidad[2] presente en él niño-niña, ya desde su vida intrauterina. Es importante pensar en el ser humano como un proyecto que no nace terminado sino que se humaniza a través de las acciones que va vivenciando cotidianamente, en lo que podemos dimensionar como un investigador/a potencial que por medio del ejercicio de su motricidad descubre quien es, como es y al mismo tiempo configura el mundo circundante primero próximo, para ir pasando al mundo más lejano donde la intervención de las/os demás será el referente afectivo que impulse sus descubrimientos.
El cachorro humano no tiene la posibilidad de adaptación al medio extrauterino y a sus realidades, si no encuentra el soporte afectivo que lo promueva (podemos hacer referencia a los trabajos de R. Spitz, relacionados con esta temática, al realizar observaciones de lo que ocurría en los hospitales cuando una misma nurse se “ocupaba” de muchos niños y niñas).
Comprender la dimensión de cómo se va constituyendo el ser humano es de vital importancia, debido a que la mayoría de las/os autores que toman esta temática y mi propia experiencia permite afirmar que los primeros años de vida (con sus logros y no logros) serán sumamente valiosos en el desarrollo de una persona.
Sobre el significado de la afectividad citaremos:
J. Piaget “el afecto es el motor de la acción”.
Lapierre y Acouturier “el afecto es el motor o el freno de la acción”.
Y en mi opinión “el afecto es el sentimiento que promueve al ser humano a constituirse como ser humano interactuando con otras/os”.
DISPONIBILIDAD CORPORAL-MOTRIZ:
UNA REALIDAD POSIBLE Y NECESARIA
Si recordamos los contextos históricos que se han venido instalando en las últimas décadas, a los cuales denominaremos escenarios, podemos pensar y algunas/os recordar que era muy común tener espacios cercanos y posibles, donde niñas y niños iban conformando sus experiencias de vida, interactuando con el medio, las personas, los objetos, los espacios.
Algunos sufrimos cuando jugando en la vereda o el potrero la pelota sobrepasaba esa línea (medianera, pared) que determinaba poder terminar el partido ese día o por ahí no, porque este hermoso objeto redondo entraba en el territorio del vecino, al cual ya le habíamos roto otro día unas plantas y entonces no nos era devuelta. También recuerdo a las chicas jugando (a las mamás, a tomar el té, a saltar la soga, a la rayuela, a………..) en este escenario tan valioso, (la vereda), espacio aceptado y legitimizado por todas/os los miembros de una comunidad barrial, se aprendía, se compartía, se crecía.
Me parece importante destacar que en estos juegos que se mencionaron tanto las niñas como los niños reproducían un modelo cultural instalado, donde los juegos compartidos y coeducativos eran casi impropios o por lo menos cuestionados (indudablemente no se reproducían de la misma manera en los diferentes barrios, comunidades, provincias,………), pero no deberíamos dejar de observar que el ser mujer (nena) y el ser varón (nene) trae consigo un territorio motriz, aceptado culturalmente, de construcción diferente para las mujeres y para los varones, que puede estar dado en los mandatos determinados desde las familias y muchas veces reproducida por las diferentes instituciones a las cuales concurren las personas.
La disponibilidad que portan todas las personas se va constituyendo cotidianamente, por medio del simple y trascendente hecho de ejercer la motricidad, es por esto que debemos analizar algunas de las construcciones que determinan la posibilidad de la paulatina constitución de la disponibilidad corporal motriz.
Acervo motor
Todas las personas, a través de las experiencias vivenciadas conforman una base de capacidades, que les permite, adaptarse a las situaciones que comprometen su corporeidad y motricidad, en su vida diaria (caminar, subir, esquivar, frenar, cambiar de dirección, saltar por citar algunas) y también cuando realizan alguna actividad física de carácter Lúdica, deportiva o expresiva.
En nuestra sociedad y cultura es común valorar y rotular a las personas por lo que pueden o no (calificación o descalificación) o por cómo dan respuesta a los modelos impuestos por la moda vigente tanto sea corporal—deportiva—lúdica—expresiva.
Es así que resulta realmente difícil para aquellas/os que no llegan a aproximarse a estos modelos considerados significativos para cada contexto cultural, la convivencia con ellas/os mismos y con otras/os, pues se sienten discriminados o no encuentran un lugar para su propio desarrollo.
Tomaremos como ejemplo el deporte, como fenómeno cultural que atraviesa a toda nuestra sociedad:
Nuestras/os deportistas han alcanzado muy buenos logros en las competencias tanto nacionales como internacionales en los últimos años, por un lado esto es un incentivo para que las personas practiquen deporte. ¿Realmente lo es para todas/os?
Podemos decir, que si o que no, depende si sólo tomamos los resultados (sean estos buenos o malos // sería interesante pensar y sentir desde que posicionamiento se los define así), y se busca que todas las personas sin importar sus intereses, capacidades, necesidades, posibilidades, den respuestas iguales a este fenómeno cultural, seguramente crearemos con esta actitud más incompetentes motrices, que competentes motrices[3].
Tanto la tarea de la Escuela, como de los clubes, gimnasios, sociedades de fomento u otros escenarios donde las personas desarrollan su actividad física, deberían tomar como uno de sus ejes, el construir la disponibilidad corporal motriz, pues en la medida, que se va logrando que las personas construyan sentimientos relacionados con el ser capaz, con el ser hábil, con sentirse con posibilidades de adaptación y resolución de diversas situaciones espontáneas o elaboradas en situaciones de aprendizaje, podrán encaminarse a sentirse integrados en su propia realidad corporal humana. De ahí que el desarrollo de un acervo motor rico tanto en cantidad como en calidad, que se va conformando a través de las experiencias vividas, brindará seguridad y deseo de relacionarse consigo mismo y con los demás, logrando la propia identidad corporal [4].
Las niñas, niños, jóvenes y adultos, conforman su ser persona interactuando en los contextos donde se van desarrollando, a veces con características muy similares entre sí y en otros casos con marcadas diferencias entre cada uno de ellos. Cualquiera sea el o los casos, la motricidad es un agente disponible o debería serlo, que permite elaborar vínculos de relación, de expresión comunicación y de autoconocimiento.
La construcción de la habilidad, el desarrollo del pensamiento estratégico, la comunicación y la contracomunicación en los juegos motores y los deportes, la expresión como atributo humano, su incidencia cultural en el ser varón o mujer, serán algunos de los contenidos que iremos planteando en la continuidad del presente artículo.
[1] Motricidad: “la vivencia de la corporeidad para expresar acciones que implican el desarrollo del ser humano” E. trigo; A. Rey Cao. I Congreso de motricidad humana. Almada-Portugal 1999.
2 Corporeidad: “condición de presencia, participación y significación del ser humano en el mundo” M. Sergio, citado por las autoras antes mencionadas.
3 Términos analizados en el libro La competencia motriz. M. Ruiz Pérez. Editorial Gymnos. 1995.
4 Identidad corporal, concepto que hace referencia a las experiencias vivenciadas por las personas y la manera en que hacen impacto en ellas, , no sólo en el registro observable, sino fundamentalmente, en relación a la propia historía, construida desde los afectos y que determina la manera de ser persona en la dimensión humana.
[1] Motricidad: “la vivencia de la corporeidad para expresar acciones que implican el desarrollo del ser humano” E. trigo; A. Rey Cao. I Congreso de motricidad humana. Almada-Portugal 1999.
[2] Corporeidad: “condición de presencia, participación y significación del ser humano en el mundo” M. Sergio, citado por las autoras antes mencionadas.
[4] Identidad corporal, concepto que hace referencia a las experiencias vivenciadas por las personas y la manera en que hacen impacto en ellas, , no sólo en el registro observable, sino fundamentalmente, en relación a la propia historía, construida desde los afectos y que determina la manera de ser persona en la dimensión humana.
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